Fusión inteligente entre el GPS del dispositivo y el magnetómetro físico. Cuando manejás, usa GPS para precisión. Cuando parás, usa el magnetómetro para que la brújula no se quede congelada. Una sola lectura confiable, sin que tengas que pensar en qué fuente está usando.
Mide tu velocidad GPS en tiempo real. Si estás avanzando, usa el GPS como fuente principal (es más estable a velocidad). Si estás parado, cambia al magnetómetro.
En transiciones (arrancando, frenando) las dos lecturas se combinan con peso adaptativo. No hay salto brusco — el rumbo se desplaza suavemente.
La aguja gira fluida. No se congela cuando frenás. No oscila cuando salís de un cruce. Es la mejor lectura de ambos mundos, presentada como una sola.
El algoritmo elige la fuente correcta automáticamente según tu velocidad y la calidad de cada sensor. Sin configuración manual.
La app detecta cuando el magnetómetro necesita calibrarse y te lo pide solo cuando es necesario. Sin recordatorios molestos cada vez que abrís el mapa.
Mostrás norte verdadero (geográfico) o magnético, lo que prefieras. La app aplica la declinación correspondiente a tu ubicación para que la lectura sea exacta.
La diferencia entre norte verdadero y magnético varía según dónde estés en el mundo. La app la calcula sola con tu posición GPS — siempre actualizada.
La diferencia clave: en muchas apps la brújula se "congela" al parar porque dependen solo del GPS. En Triaka, el magnetómetro toma el control y la aguja sigue indicando rumbo real.
Dial gigante para cuando la brújula es lo único que necesitás ver. Útil parado en un cruce decidiendo rumbo, o cuando guardás el celular y solo querés echar un vistazo rápido.
Una brújula digital basada solo en magnetómetro se vuelve loca dentro de un vehículo: el chasis metálico, la electrónica del salpicadero, los altavoces, todo genera interferencia magnética que desvía la lectura. La aguja oscila o apunta a cualquier lado.
Una brújula basada solo en GPS funciona bien en movimiento pero se congela apenas frenás. Te quedás parado en un cruce sin saber para dónde mirar — tu rumbo "guardado" es el del último metro que avanzaste.
La fusión usa cada fuente cuando es confiable y descarta la otra cuando no. El resultado es una lectura útil siempre, sin importar si estás en cabina, en el manubrio o caminando.
Llegás a una bifurcación, frenás, mirás el celular para decidir camino. La aguja tiene que mostrar rumbo real — no el del último metro que avanzaste.
El GPS pierde precisión bajo dosel cerrado. El magnetómetro entra como respaldo. Mantienes orientación aún cuando la señal satelital se vuelve débil.
Pausa para descansar, todos reagrupados. El líder consulta la brújula para confirmar rumbo antes de seguir. Con la fusión, esa lectura es confiable.
Descargá la app, registrate gratis, y abrí el modo brújula. Vas a notar la diferencia la primera vez que pares en un cruce.